Qué se gana o pierde con la vuelta a la presencialidad en el trabajo

El regreso debe llevarse a cabo de manera consciente y si fuera el caso, contar con acompañamiento psicológico.

¿Qué consecuencias traerá volver a la oficina?

¿Se recomienda realizar un regreso total o parcial?

¿Cómo afrontar los sentimientos negativos que genera el retorno?

¿Qué miedos se mantendrán, con motivo del COVID-19? 

El Doctor Pedro Garzón y la Doctora Marysol Parra; Psicólogo y Médica General respectivamente, brindan claridad acerca de estos interrogantes que se plantean una gran cantidad de trabajadores.

Ambos expertos forman parte de la red de médicos registrados en DoctorAkí: la plataforma de Servicios Bolívar que conecta a las personas con especialistas particulares.

 

Para Garzón, regresar a la presencialidad laboral, con los protocolos debidos tiene muchas ventajas.

“Esto generaría una mayor pertenencia para los empleados y motivación para el logro de los objetivos organizacionales”, sostuvo. 

 

Por su parte, la Médica General Marysol Parra, afirma que el regreso de los empleados a las compañías reactivará su actividad física y el desarrollo individual aunque sostiene que hacerlo al 100% o parcialmente dependerá de la evaluación y diagnóstico que realice un profesional en salud ocupacional.

Se deben revisar temas como aforo, tiempo de exposición, frecuencia, protocolos de bioseguridad instaurados, uso de equipo de protección personal adecuados y niveles de circulación del virus en la región donde se va a desarrollar la actividad laboral, remarcó.

 

Las relaciones con la familia y la pareja

En lo que respecta a las dinámicas familiares, el Psicólogo considera que durante la pandemia “hubo tres características que definieron las relaciones con nuestros seres queridos: alta reciprocidad, honestidad y lealtad. En las parejas, estos valores disminuyeron; razón por la cual, los conflictos en la convivencia de algunos se intensificaron”, dijo.

 

En este sentido, Parra sostiene que la pandemia permitió pasar más tiempo en familia, ser creativos, realizar más roles y compartir experiencias en compañía de nuestros hijos o padres.

Ver que no éramos los únicos en esta dinámica, nos recordó la importancia de disfrutar esos momentos y vivirlos con frecuencia”.

Por su parte, Garzón argumenta que la vuelta a la presencialidad, bien manejada, no debe repercutir en las relaciones interpersonales.

“Verse menos con la pareja, no debe generar una baja interacción entre ellos”. Así mismo, el profesional sugiere que el regreso se lleve a cabo de manera consciente y si fuera el caso, contar con acompañamiento psicológico.

 

Qué se gana con el regreso

  • Interacción social.
  • Nuevas motivaciones.
  • Incremento de la pertenencia a las organizaciones.
  • Disminución de la incertidumbre.
  • Equilibrio entre el ambiente laboral del personal.
  • Acabar con la monotonía.

 

Qué se pierde con el regreso

  • Gastos de transporte, alimentación y vestimenta.
  • Dificultades de adaptación.
  • Presencia de burnout o “síndrome de trabajador quemado”.
  • En algunos casos puntuales, aparición de emociones negativas como: ira, tristeza, depresión y ansiedad.
  • Desconfianza entre compañeros de trabajo por la circulación del virus.

 

Cómo prevenir enfermedades laborales

  • Comunicar de forma asertiva y veraz al área de salud ocupacional de la empresa o a la ARL si aparecen enfermedades laborales.
  • Participar en las capacitaciones de prevención.
  • Cumplir los protocolos, reglas y uso de equipos de protección personal.
  • En caso de detectar algún riesgo en el área de trabajo, informar, lo más pronto posible.
  • Asistir a controles periódicos para detectar a tiempo algún problema, mejorarlo, o controlarlo y, si es el caso, seguir algún tratamiento. 

Fuente: Babel Group.


 

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